La REIC y su impacto

Cuando hace ya más de 10 años en una de las reuniones de la SEIC defendí aquello de que tuviéramos una revista propia, online y de acceso libre, había quien pensaba que estaba un poco chiflado. Eso de ser más joven conlleva que uno le tiene menos miedo a tirarse sin paracaídas. Ahora que la REIC tiene ya diez añitos, me pasa como a los papas a los que se les cae la baba con sus niños cuando hacen lo que a ellos les parece una gracia (y al resto del mundo poco más que una bobada). En fin, la REIC no es mi niña, es el producto del trabajo colectivo de todos nosotros, pero por aquello de haber estado particularmente implicado en su desarrollo inicial, si que le tengo un cariño especial. Así que podéis imaginar el lagrimón que se me saltó cuando este domingo leyendo, como todo inmigrante que se precie, la prensa nacional española en internet, veía que uno de los periódicos de tirada nacional en nuestro país, publicaba un artículo construido sobre la base de uno de los trabajos de investigación en la REIC. Pepe Cid, el actual director de la REIC, me puso enseguida los pies en el suelo (“Podían indicar la fuente claramente”), pero, no obstante, bien por la REIC.

Fuera de nuestras fronteras cada vez nos dan más lata a los científicos con aquello del “knowledge transfer” o el impacto de nuestra investigación. A veces, esto se hace de forma un tanto excesiva, sin entender que la traducción de resultados de investigación científica en prácticas de utilidad social puede llevar varias décadas y siguiendo caminos tortuosos y a veces inesperados (el excelente blog de LSE tiene un foro dedicado a estos temas). Pero, por otro lado, tampoco está mal que se nos pida a los científicos que reflexionemos un poco sobre el potencial impacto de nuestro trabajo y que aspiremos a compartirlo con el resto de la sociedad. La idea de una criminología pública o del intelectual comprometido entronca también con esto. De ahí que es particularmente reconfortante ver que los trabajos de la REIC tienen ese impacto. Hoy todos los que contribuimos a la REIC nos podemos dar una palmadita en la espalda.

Sin embargo, no cabe duda de que aún nos queda mucho camino por recorrer. Como revista aun podemos llegar más alto y es importante que todos nos comprometamos con ese objetivo. Creo que la apuesta por calidad que se reafirmó en el congreso de Girona de este año es importante. Como comentaba en un post anterior el nivel de nuestro trabajo se está viendo recompensado por publicaciones en revistas de habla inglesa. Si queremos que lo mejor de la criminología española se publique en la REIC tenemos que incentivar que se publique en ello y no hay mejor incentivo que asegurarnos que publicar en la REIC se perciba de la misma forma que publicar en una revista de prestigio. Esto no es fácil, particularmente en un contexto en el que existe un sesgo importante por publicar en inglés y en revistas de fuera que ya están incluidas en el Journal Citation Report. Es nuestra responsabilidad colectiva, por tanto, aspirar a que se nos incluya en el mismo. Ese objetivo debería ser el que guie la estrategia futura de nuestra revista. Una de las cuestiones que, en ese sentido, tendremos que plantearnos es en qué momento tendremos que aspirar a un formateo tipográfico editorial más profesional.

He reconocer también que una de los elementos de la visión que tenia para la REIC nunca se llegó a materializar y creo que es un elemento que quizás debería formar parte de los objetivos de la revista. Cuando se formó la revista, el consejo editorial inicial aspiró a incluir investigadores de relevancia del mundo criminológico latinoamericano. Por ello, por ejemplo, se invitó a la chilena Lucía Dammert, así como a otros. Solamente Lucía sigue en el consejo y la información que se ofrece de ella, en cuanto afiliación, en la página de la REIC está bastante atrasada. Tampoco hemos visto que se publiquen muchas cosas sobre Latinoamerica en nuestra revista, quizás el nombre de la REIC no ayuda (¿deberíamos replanteárnoslo?). Cerramos la puerta latinoamericana antes de abrirla. Los criminólogos españoles, en general, tenemos un conocimiento muy limitado de lo que está pasando en Latinoamérica. Y lo cierto es que en muchos de estos países hay una comunidad incipiente de criminólogos que comparte, al margen de una lengua común con nosotros, problemas similares (aunque también otros diferentes) para su institucionalización y consolidación. En ese sentido, creo que deberíamos hacer un esfuerzo mucho mayor y más proactivo por establecer un dialogo en el que la REIC puede jugar un papel importante.

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